República Dominicana, al este del edén

La República Dominicana es uno de los países geográficamente más diversos del Caribe, con impresionantes paisajes de montaña, matorrales desérticos, arquitectura colonial y playas en abundancia.

Cientos de kilómetros de costa definen a la República Dominicana, algunas de ella albergando playas de arena blanca a la sombra de hileras de palmeras, otras partes alineadas con acantilados rocosos, dunas azotadas por el viento o serenas lagunas de manglar. Ya se trate de pueblos de pescadores con barcos amarrados a lo largo de las costas, o zonas tranquilas con aguas color aguamarina, el mar es el denominador común.

Punta Cana ha sido un destino turístico popular durante décadas y lo sigue siendo. Millones de personas han visitado la región para tomar el sol y disfrutar de unas vacaciones al sol con todo incluido. Es mundialmente conocida por sus playas y complejos turísticos y te brinda 100 km de costa, principal reclamo de este destino. Una gran parte del litoral presenta larguísimos tramos de playas de arena blanca bañadas por aguas color turquesa, el perfecto ejemplo de costa tropical.

La Romana es un elegante área en la costa sureste de la hermosa isla caribeña de la República Dominicana. Acoge algunos de los hoteles y centros turísticos más lujosos de la isla, impresionantes playas de arena blanca como el azúcar y mares azules, además de campos de golf y un hermoso puerto deportivo. Puedes perderte en el magnífico Parque del Este, un parque nacional protegido con selva tropical y subtropical, con una costa impresionante y un excelente buceo y submarinismo.

Esta franja de tierra es la antítesis del sueño dominicano-caribeño en el sudeste, donde los resorts gobiernan y las parcelas de arena tienen una prima de primera clase. Mucho más relajado y, en ciertos sentidos, más cosmopolita, Samaná ofrece un fuerte ambiente europeo; donde escapar es la palabra clave y donde el francés y el italiano son al menos tan útiles como el español. Muchos de los visitantes vienen a observar a las ballenas jorobadas del Atlántico Norte con su canción y su baile migratorio de mediados de enero a mediados de marzo.

Santo Domingo, o ‘La Capital’ como se le llama típicamente, es un collage de culturas y barrios. Es donde los sonidos de la vida – piezas de dominó en las mesas, bocinas en el tráfico caótico, merengue y bachata en las tiendas de la esquina – son más intensos. En el corazón de la ciudad se encuentra la Zona Colonial, donde encontrarás una de las iglesias más antiguas y la fortaleza europea más antigua que ha sobrevivido, entre otras primicias del Nuevo Mundo. En medio de las calles adoquinadas sería fácil olvidar que Santo Domingo está en el Caribe.

Bayahibe fue fundada originalmente por pescadores de Puerto Rico en el siglo XIX. Hoy es un tranquilo pueblo de playa donde por la mañana es una pasarela turística, cuando los viajeros se dejan caer por allí para embarcar rumbo a Isla Saona. Una vez que esta hora punta ha terminado, vuelve a ser una aldea soñolienta. Lo que diferencia a Bayahibe es que logra mantener su carácter a pesar de la continua invasión del gran turismo y la llegada de caminos pavimentados, que ahora cubren el pueblo.

Playas y mucho más. Bienvenido a este paseo por la costa.

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