Jordania, redescubre el Medio Oriente

Siendo una nación pequeña, Jordania tiene un gran impacto cuando hablamos de viajes que son toda una experiencia. Este país te ofrece una variedad maravillosa de territorios y acoge cuatro sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, incluida la ciudad rosa de Petra y el impresionante paisaje desértico de Wadi Rum. Más allá de estos grandes nombres, hay mucho más por explorar y aventuras increíbles esperándote.

La joya de Jordania es, por supuesto, Petra y sin duda merece todo lo que de ella se dice. La majestuosidad de este sitio lo convierte en una experiencia única en la vida y una vez que te abras paso por el estrecho cañón del Siq sintiéndote Indiana Jones y llegues al Tesoro, comprenderás porqué está en casi todas las listas de “cosas que hacer antes de morir”.

Sin embargo, además de Petra el país tiene mucho más que ofrecer. El paisaje extraordinario del desierto de Wadi Rum es casi de otro mundo y es fácil entender porqué se ha utilizado en tantas películas de Hollywood para simular otros planetas.

Amman, la capital, es una ciudad bastante moderna, con zonas fascinantes que te acercarán a su historia. Las ruinas romanas de Jerash al norte de la ciudad son sin duda algunas de las más impresionantes del mundo.

El Mar Muerto es otra característica espectacular en Jordania. El mar contiene agua casi 10 veces más salada que el océano que es lo que te permitirá flotar prácticamente en la superficie. Hacia el sur, Jordania ocupa una pequeña área en las costas del Mar Rojo, que cuenta con excelentes arrecifes de coral.

Al llegar a la moderna ciudad de Jerash, con sus calles y pequeños jardines de mercado, poco sugiere su pasado ilustre. Pero en el momento en que cruzas desde la ciudad nueva a la antigua, límite que marca el imponente Arco de Adriano, se hace evidente que fue una ciudad de gran riqueza e importancia.
Aunque Oriente Medio alberga otras ciudades romanas que cuentan con tesoros arquitectónicos similares, las ruinas antiguas de Jerash son famosas por su notable estado de conservación.

Los jordanos son cálidos y acogedores, con su tradicional cultura beduina de la hospitalidad que todavía hoy se practica.

Cuándo nos vamos:

Viaja durante los meses de primavera, entre marzo y mayo. El invierno acaba de terminar, así que espera que las noches sean frías en marzo, pero a medida que se acercan abril y mayo, las temperaturas comienzan a subir, sin que sea excesivamente caluroso.

Las lluvias de invierno aseguran que los valles sean de un verde exuberante y las flores silvestres comiencen a florecer, creando unos colores maravillosos.

No dejes de...

Atravesar el desierto de Wadi Rum en 4×4 o bajar a caballo hasta la entrada de la ciudad rosada de Petra, una experiencia que no olvidarás.

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