Viajes a MARRUECOS, Desierto y Camellos

Marruecos, del Sáhara al Atlántico a través del Atlas

De paisaje crudo, ondulantes dunas desérticas, altísimas montañas y vibrantes ciudades, Marruecos ha sido bendecido con una cultura única resultante de las influencias árabes, africanas y europeas. Explora los zocos bulliciosos, relájate en un hammam o toma un tradicional té.

A solo unos kilómetros de Casablanca, encontrarás una cara totalmente diferente de Marruecos. Las tribus bereberes habitan en las doradas arenas del Sahara. Las comunidades agrícolas tradicionales subsisten con los productos cultivados en las llanuras de las montañas del Atlas, criando ganado en algunos de los paisajes más espectaculares imaginables. Hacia el oeste, las olas azules recorren kilómetros de costa, creando un paraíso para los surfistas en Essaouira.

Situada en el centro del país, Marrakech es una de las ciudades más conocidas. Fundada hace casi 1000 años, alberga el zoco más grande del país, donde perderse en el sinuoso laberinto de la medina es parte de la diversión. Vibrante, colorida y con un encanto caótico, es una ciudad sin igual.
Al norte se encuentra la Palmeraie, un oasis de palmeras y olivos con maravillosas vistas de las montañas nevadas del Atlas. Tranquilo y relajante, es el refugio perfecto lejos de la animada medina de la ciudad.

Ciudad llena de encanto cosmopolita y antigua tradición, Casablanca te descubre una atmósfera de tradición, con muchos oficios y artesanos escondidos en el laberinto de callejones y talleres de la ciudad.
Alberga el mayor monumento religioso en el mundo árabe después de La Meca. La Mezquita de Hassan II es una visita obligada en cualquier tour de Casablanca. Esta ciudad es incluso mejor que en las películas.

Fez se considera el corazón cultural de Marruecos. Los extensos callejones de su medina irradian historia antigua y los zocos laberínticos se abren en abanico desde la ciudad vieja.  Verás multitud de puestos de comida aromática y animados talleres artesanales, en calles donde el burro sigue siendo la única forma de transporte.
La ciudad combina lo viejo y lo nuevo y aprenderás cómo el conocimiento se transmite de generación en generación, desde el intrincado tallado de cedro oscuro hasta la minuciosa pintura de azulejos zellij.

Cuenta la leyenda de las dunas que están sobre los pueblos gemelos de Merzouga y Hassi Labied que cuando una familia acomodada negó su hospitalidad a una mujer pobre y su hijo, Dios se ofendió y los enterró bajo los montículos de arena llamados Erg Chebbi. Te quedarás atónito en medio de volcanes inactivos y vistas interminables sobre las dunas de arena, que alcanzan hasta 150 metros de altura. Ninguna visita a este extraordinario país está completa sin visitar el desierto del Sahara.

Protegiendo el Estrecho de Gibraltar, Tánger ha sido durante siglos la puerta de entrada de Europa a África. Su mezcla de culturas e influencias es única en Marruecos, ya que durante gran parte de su historia ni siquiera estuvo gobernada por este país. Siempre ha tenido un encanto un tanto sórdido, en parte debido a su época como una zona internacional semi independiente que atraía a excéntricos extranjeros, artistas y espías.

Ven a vivir un nuevo amanecer en Marruecos.

Cuándo nos vamos:

El invierno es la época idónea para viajar a Marruecos, aunque el clima varía de unas zonas a otras; cálido en la costa y con contrastes acusados en el interior, el desierto es caliente y seco casi todo el año, con noches más frescas en diciembre y enero.

No dejes de ...

Dormir como si fueras un beduíno en una haima en el desierto de Merzouga o contemplar el amanecer al ritmo del ondulante paso de un camello.

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